-No puedes hacer eso. No tienes permiso.
-Sí que lo tengo, mi querida novata. Puedo hacer lo que quiera. Soy la hermana de Miguel.
-No, no puedes. Por mucho que seas la hermana de Miguel, sigues sin poder hacer eso- dijo la morena agitando fuertemente sus lisos cabellos negros.
Estaña indignada. ¿Cómo se atrevía a sugerir borrar la mente a Gabriel?
-Lo hago por tu amiguita. La que está prisionera de Ashlan. Eso no lo olvides, Susanne. Si le borro la memoria a Gab su historia no podrá llegar mas lejos. Y es que si se desarrolla, podríamos salir gravemente heridos.
-¡No voy a ayudarte! Ni siquiera sé por qué te ayudé a mentirle a Claire. No le trajo nada bueno. Por si no te das cuenta, es por eso por lo que ahora no está aquí, conmigo, báñándose en los ríos de aguas termales, comiendo helado y chocolate y paseando por los prados. Esto es el cielo. Está hecho para las buenas personas, para que tengan un descanso para siempre. Y ella lo único que está haciendo es sufrir allí sola, en compañía de los sucios y pecadores caídos. No se merece estar allí.
-A lo mejor sí. Nuestro destino es el destino, y si el suyo es así, algo hizo en el pasado.
-¡Ella nunca hizo nada malo! Y si ahora le gusta Gabriel, ¿Qué pasa? ¿Por qué no pueden estar juntos?- dijo Susanne exasperada.
-¡Simplemente, novata, porque Gab es un arcángel, y tu amiga es una simple e imperfecta neófita! ¡No merece a alguien que lleva quinientos años siendo un perfecto arcángel, envidiado por todos y deseado por todas! ¿Cuantos años tiene tu amiga? ¿Quince?
La arcángel se masajeó las sienes mientras Susanne explotaba de ira.
-¡No hables así de Clary! ¡Tu también fuiste una neófita y seguro que mucho mas fea, impura y maldita!
Y así salió de la habitación, dejando a la arcángel con la boca abierta, llena de ira, rabia y envidia.
* * *
-¡Estúpida ángel, hubiera conseguido que se considerara mi propuesta!- dijo el pelinegro llevando sus rojos y oscuros ojos llenos de ira hacia Claire.
-¿Quién eres tú para cogerme así? ¡Deja de echarme la culpa de todo!- Claire gritó.
-¡No iba a hacerte daño, estúpida! ¿Para qué me sirves dañada? ¡Agggg! Lleváosla.
-¡No! ¡Dejadme en paz!- se revolvió Claire mirando fijamente a Ashlan -¡Eres un cobarde! Es todo lo que tienes.
Ashlan se dió la vuelta y se fue por otra puerta.
-¡Calla, Ángel!- le dijo la diablesa -mi amo tiene toda la razón. Está cansado, de tí. Eres muy maleducada, muy desagradecida. Será mejor por tu bien que empieces a agradecerle que te cuide tan bien. si por mi fuera, tu ya hubieras muerto hace lucho tiempo. Y de una forma no muy agradable.
Claire giró la cabeza y comenzó a andar.
-¡Para!- le gritó enfadada. Claire la ignoró. De repente, un rayo la atravesó y cayó de rodillas al negro suelo de piedra -¡He dicho que pares!
La diablesa se acercó sonriente y le levantó el rostro con la mano.
-Discúlpate. Ahora- Claire emitió un sonido de negación. La diablesa le pegó una patada en el estómago- ¡Ahora!
-Yo...- dijo ella gimiendo de dolor -Lo ssiento...
-¿Qué has dicho? No te he oído, pequeña.
Claire tragó saliva.
-Lo ssiento...
La diablesa sonrió triunfante.
-Bien. Mas te vale recordar esto.- dijo pegándole otra patada en el estomago. Acto seguido la levantó y la obligó a andar. Claire temblaba. La diablesa reía a carcajada limpia.
- Ya te acostumbrarás, pequeña Angélita. Dúchate y vístete. Ahora vendrá a verte Ashlan. Y mas vale que no sepa nada de lo que acaba de pasar. Si no... Te aseguro que vendrán muchos mas.
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