viernes, 4 de octubre de 2013

CAPÍTULO 14

Paseaba por la habitación de un lado a otro, inquieta. 
-Ángel, y están aquí- dijo una diablesa, abriendo la puerta de "mi" habitación.
Salí corriendo por la puerta, acompañada de la diablesa que me miraba como si fuera una cucaracha. 
-No me mires así, no tengo nada en la cara- le dije molesta. 
-Eres un ángel. Sois repugnantes.
-Y vosotros no- murmuré entre dientes.
Cuando oí la voz de Gab salí a correr tropezándome con el vestido. 
Detrás de la enorme puerta estaban Miguel, Ithuriel y Gabriel...en holograma.
-¡Clary!- gritó Gab con los ojos como platos al verme- ¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¿Cómo te han tratado? ¿Qué...llevas puesto? 
Yo solo sonreí y me heché a llorar. Llevaba dos semanas sin ver ni por asomo a un Angel o a algo puro. 
-¡Clary! ¿Qué te pasa? ¿Te duele algo? ¡¡Clary!!- dijo Gabriel asustado- ¡Ayudadla! 
-Está bien, solo conmocionada. Lleva semanas sin ver a uno de vosotros- dijo Ashlan calmado.
Yo levanté la mirada y me fijé en él. Estaba arreglado, con un traje negro. Durante esas semanas había llegado a odiarlo.
-¡Ayúdala!- dijo Gab que seguía mirándome asustado -¡Caído, Ayúdala!
Ashlan resopló e hizo un gesto con la mano a uno de los demonios que vigilaban las puertas. Este se acercó a mi y me levantó. Su tacto me quemó. 
-¡No la toques oscuro!- dijo Gab Alterado. 
-¿En qué quedamos, arcángel? ¿La ayudo o no?- dijo Ashlan con una sonrisa burlona.
Gab hachaba chispas. 
Miguel se interpuso y habló con voz pausada y potente.
-Basta de charla, caído. Has violado los acuerdos y lo sabes.
Se dejó de ver a Gab y a Ithuriel y se vió en primer plano a Miguel.
Ashlan perdió la sonrisa.
-Lo sé, Miguel. Y quiero que escuches mi propuesta. Te daré a tu angelito si me das a cambio tu anillo y a mi diablesa que, mejor no meter en este tema, no regresó.
-Sabes que no aceptaré esa oferta. Te daré a tu diablesa y punto. Este ángel no vale nada, y mucho menos mi anillo de los cielos.
-¿Eres consciente, hermano, que si tengo a este Angel en mi poder puedo sacarle todo el poder que tiene en su interior? Y créeme, tiene mucho. Quédate a mi esclava, no la necesito para nada. Pero con este ser puedo hacer muchas cosas.
Avanzó hacia mí y le escupí.
Frunció el ceño y me agarró la cabeza. Me susuró al oído:
-No te haré daño. Sígueme la corriente si quieres vivir, estúpida.
-¡No! ¡Déjame!
Miguel sonrió.
-Será fácil de dañar, pero no es tonta, Ashlan. Dámela y acabemos con todos nuestros problemas. Te ofrezco paz, Ashlan, considéralo.
Y ahí acabó la transmisión.




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