-¡Bienvenidos de nuevo, una vez mas a la fiesta de entrada de estos ángeles, que, son nuevas almas para el cielo!- Dijo una mujer corpulenta pero dulce que se sentaba en una de las sillas centrales.
La niña pequeña que se sentaba a mi lado tembló.
-¡Ahora, enseñaremos a estos nuevos ángeles a amar y prepararse para ser guardianes de alguien! Jon- y señaló al joven que se sentaba al lado de la niña-Marc- y señaló al otro joven-Susanne, Caterine- señaló a la pequeña- y Claire, ¿Os comprometéis?- La niña que estaba a mi lado no paraba de temblar, y soltaba pequeños gemidos de vez en cuando.
-Si-dijo Jon
-Si-dijo Marc
-Ssi-dijo la pequeña
-Si-dije yo
-Si-dijo Susanne
-Entonces estáis preparados para ser ángel guardián de algún niño.-Continuó la mujer- Y
ahora divertíos. Dentro de unas horas estaréis mas que listos para la adopción guardiana.
El estrado desapareció, y Susanne, Marc y Jon se fueron a charlar y a bailar.
Caterine no paraba de temblar y se dirigió a un lugar apartado para acuclillarse y pensar.
Yo la seguí en silencio, pero sentí una presencia detrás de mi. Me giré y vi a Gabriel sonriendo.
-¿Te gustan los niños eh?
-Me parece demasiado horrible para gustarme.
-No te entiendo- Me miró desconcertado
-¿Esa niña a muerto?- Le expliqué muy seria.
-Claro.
-¿Y lo encuentras...normal? ¡Tiene menos de siete años! ¡Y a muerto!
-Bueno, tu tienes dieciséis. No hay mucha diferencia.
-¡Diecisiete!¿Que no hay diferencia? ¡Siete años, Gabriel, SIETE!- grité, fuera de mi.
-¡Tu para mi también eres una niña! ¡Todos tienen que morir algún día, joven o viejo!
-¿Cuantos años tienes tu, acaso?- Le dije, retándolo.
-¡Doscientos, Claire, y no tienes que tratar así a la gente que intenta ser amable contigo!
Y se marchó. Entonces supe que había metido la pata.
-No tienes que sentir lastima por mi. No te lo mereces, eres muy buena-Dijo una vocecita detrás de mí.-Soy Caterine, pero mis amigos me llaman Cat.
Yo la seguí en silencio, pero sentí una presencia detrás de mi. Me giré y vi a Gabriel sonriendo.
-¿Te gustan los niños eh?
-Me parece demasiado horrible para gustarme.
-No te entiendo- Me miró desconcertado
-¿Esa niña a muerto?- Le expliqué muy seria.
-Claro.
-¿Y lo encuentras...normal? ¡Tiene menos de siete años! ¡Y a muerto!
-Bueno, tu tienes dieciséis. No hay mucha diferencia.
-¡Diecisiete!¿Que no hay diferencia? ¡Siete años, Gabriel, SIETE!- grité, fuera de mi.
-¡Tu para mi también eres una niña! ¡Todos tienen que morir algún día, joven o viejo!
-¿Cuantos años tienes tu, acaso?- Le dije, retándolo.
-¡Doscientos, Claire, y no tienes que tratar así a la gente que intenta ser amable contigo!
Y se marchó. Entonces supe que había metido la pata.
-No tienes que sentir lastima por mi. No te lo mereces, eres muy buena-Dijo una vocecita detrás de mí.-Soy Caterine, pero mis amigos me llaman Cat.
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