martes, 14 de mayo de 2013

Capítulo 5

      Estábamos perfectas para la ocasión, pero de ver allí tanta belleza casi nos desmayamos. Las ángeles llevaban trajes blancos y vaporosos y los ángeles trajes blancos también e impecables corbatas y cinturones. En un pequeño estrado estaban sentándos once ángeles mucho mas hermosos y esbeltos que los demás. Susanne me undio las uñas en la piel, pero no me dolió en absoluto. Ahora que me daba cuenta tenía la piel muy pálida y no se me notaban las venas...Fuimos a undirnos en la multitud cuando alguien nos cogió del brazo y nos llevó consigo al estrado, donde había sentadas en otras cinco sillas dos jóvenes y una niña de unos siete años. Nos sentaron en las dos sillas libres. Gabriel se sentó en la ultima silla de la mesa central del estrado donde se sentaban los otros once ángeles. Cuando lo hizo, la mesa se iluminó al igual que nuestros corazones. De ellos salió una refulgente luz que voló hasta la mesa central y se posó con gracia en el centro. 
-¡Bienvenidos de nuevo, una vez mas a la fiesta de entrada de estos ángeles, que, son nuevas almas para el cielo!- Dijo una mujer corpulenta pero dulce que se sentaba en una de las sillas centrales.
La niña pequeña que se sentaba a mi lado tembló. 
-¡Ahora, enseñaremos a estos nuevos ángeles a amar y prepararse para ser guardianes de alguien! Jon- y señaló al joven que se sentaba al lado de la niña-Marc- y señaló al otro joven-Susanne, Caterine- señaló a la pequeña- y Claire, ¿Os comprometéis?- La niña que estaba a mi lado no paraba de temblar, y soltaba pequeños gemidos de vez en cuando. 
-Si-dijo Jon
-Si-dijo Marc
-Ssi-dijo la pequeña
-Si-dije yo
-Si-dijo Susanne
-Entonces estáis preparados para ser ángel guardián de algún niño.-Continuó la mujer- Y 
ahora divertíos. Dentro de unas horas estaréis mas que listos para la adopción guardiana.
El estrado desapareció, y Susanne, Marc y Jon se fueron a charlar y a bailar. 
Caterine no paraba de temblar y se dirigió a un lugar apartado para acuclillarse y pensar. 
Yo la seguí en silencio, pero sentí una presencia detrás de mi. Me giré y vi a Gabriel sonriendo. 
-¿Te gustan los niños eh?
-Me parece demasiado horrible para gustarme.
-No te entiendo- Me miró desconcertado
-¿Esa niña a muerto?- Le expliqué muy seria.
-Claro. 
-¿Y lo encuentras...normal? ¡Tiene menos de siete años! ¡Y a muerto!
-Bueno, tu tienes dieciséis. No hay mucha diferencia. 
-¡Diecisiete!¿Que no hay diferencia? ¡Siete años, Gabriel, SIETE!- grité, fuera de mi.
-¡Tu para mi también eres una niña! ¡Todos tienen que morir algún día, joven o viejo!
-¿Cuantos años tienes tu, acaso?- Le dije, retándolo.
-¡Doscientos, Claire, y no tienes que tratar así a la gente que intenta ser amable contigo!
Y se marchó. Entonces supe que había metido la pata.
-No tienes que sentir lastima por mi. No te lo mereces, eres muy buena-Dijo una vocecita detrás de mí.-Soy Caterine, pero mis amigos me llaman Cat.


























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